La solar liderará la generación eléctrica en 2027: el cambio energético ya no es futuro, es presente
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- Dec 23, 2025
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La energía solar dejará de ser un aspirante para convertirse en la principal fuente de generación eléctrica del mundo en 2027, según las proyecciones recientes del sector energético. Este hito marcará un antes y un después en la forma en que producimos y consumimos la electricidad, desplazando a fuentes tradicionales como el gas y el carbón y consolidando a las renovables como eje de la transición energética global.
El fenómeno no responde a una sola tendencia, sino a la confluencia de varios factores: la caída continuada de costes de los paneles fotovoltaicos, la expansión de grandes instalaciones solares a escala utility, el impulso de políticas públicas favorables y la creciente competitividad de las redes eléctricas basadas en tecnologías limpias. La radiación solar, una fuente virtualmente inagotable y disponible en todo el planeta, está lista para conducir la red eléctrica del mañana.
¿Por qué la energía solar está escalando tan rápido?
Durante la última década, la energía solar ha experimentado una expansión sin precedentes. Hoy, proyectar que será la principal fuente de generación eléctrica en 2027 no es una predicción audaz, sino un cálculo sustentado en inversiones crecientes, despliegue tecnológico y políticas climáticas más ambiciosas.
Los costes de los módulos fotovoltaicos han caído de forma drástica: lo que un día fue un nicho de mercado, hoy compite de tú a tú con centrales térmicas y plantas de gas en términos de coste por megavatio hora (MWh). Esta competitividad económica ha incentivado inversiones privadas y públicas en todo el mundo, desde grandes parques solares en desiertos hasta instalaciones distribuidas en entornos urbanos.
Además, los países más industrializados han incorporado la energía solar en sus estrategias de descarbonización, alineándose con compromisos climáticos internacionales. Europa, América del Norte y Asia lideran la instalación de nuevas capacidades, apoyados por mecanismos de incentivo, tarifas reguladas y objetivos claros de reducción de emisiones.
Solar fotovoltaica: la favorita de la transición
Dentro del conjunto de tecnologías solares, la fotovoltaica (FV) es la que ha registrado el mayor crecimiento. Su escalabilidad —desde pequeñas instalaciones en tejados residenciales hasta complejos de cientos de megavatios— la convierte en una opción versátil frente a otras fuentes.
Los avances en eficiencia de paneles y sistemas de seguimiento solar han aumentado la producción por unidad instalada, reduciendo la necesidad de espacio y optimizando la generación en distintas condiciones climáticas. Además, la combinación con sistemas de almacenamiento en baterías suaviza las variaciones diarias de producción, haciendo a la solar más compatible con las necesidades de una red moderna y flexible.
La expansión de la fotovoltaica también está influyendo en el mercado laboral y en las cadenas de suministro: la fabricación de paneles, inversores y estructuras de soporte ha generado miles de empleos en múltiples regiones, impulsando economías locales.
¿Qué significa liderar la generación eléctrica?
Que la energía solar se convierta en la principal fuente de generación eléctrica global implica más que cifras técnicas: es la consolidación de un modelo energético más descentralizado, limpio y renovable.
Tradicionalmente, la mayor parte de la electricidad se producía en grandes centrales —carbón, gas natural, nuclear— que requerían infraestructuras costosas y alimentaciones continuas de combustible. La fotovoltaica, en cambio, se basa en recursos locales, no emite gases de efecto invernadero durante la producción y puede integrarse tanto en redes centralizadas como en microgrids.
El liderazgo solar también tiene efectos geopolíticos. Reducir la dependencia de combustibles fósiles importados mejora la seguridad energética de las naciones, disminuye la exposición a fluctuaciones de precio y favorece la estabilidad de los sistemas eléctricos.
Retos en camino: gestión de la intermitencia y redes inteligentes
A pesar de su crecimiento, la transición hacia una red dominada por energía solar enfrenta desafíos técnicos. La principal preocupación es la intermitencia: la producción depende del ciclo día-noche y de las condiciones meteorológicas.
Para responder a esta variabilidad, las redes eléctricas deben volverse más inteligentes. Esto implica mayores capacidades de almacenamiento de energía, sistemas de gestión de la demanda y soluciones que integren diversas fuentes renovables con mayor flexibilidad. Aquí, las baterías estacionarias, la hidroelectricidad regulable y otras formas de almacenamiento juegan un papel clave.
Además, el desarrollo de infraestructuras de transmisión capaces de transportar la energía desde zonas de alta producción (como desiertos o regiones con alta irradiación) hacia centros de consumo urbano es una prioridad técnica y económica.
Impacto en inversiones y mercados
La previsión de que la energía solar será la fuente dominante para 2027 está moldeando las decisiones de inversión en el sector energético. Fondos públicos y privados están redistribuyendo capital hacia proyectos solares, redes inteligentes y almacenamiento. Las compañías eléctricas tradicionales también están adaptando sus carteras, incorporando activos renovables ante la creciente demanda de energías limpias.
Este realineamiento de inversiones tiene varios efectos:
Reducción de costes de generación a largo plazo
Mayor competitividad de las redes eléctricas basadas en renovables
Creación de mercados secundarios (servicios de balance, almacenamiento, soluciones digitales)
Incentivo adicional para innovación tecnológica
En este contexto, empresas que adopten tempranamente tecnologías solares y modelos de gestión energética inteligente podrán posicionarse con ventaja competitiva frente a actores más tradicionales o lentos en su adaptación.
Un cambio con impacto social
La expansión de la energía solar también trae consigo oportunidades sociales. El despliegue de instalaciones FV descentralizadas puede mejorar el acceso a electricidad en zonas remotas o con infraestructuras deficientes, reduciendo brechas energéticas históricas.
Además, la generación distribuida permite a comunidades, cooperativas o pequeñas empresas convertirse en agentes activos de la transición energética, generando su propia electricidad, reduciendo costes y participando en nuevos modelos de mercado.
El horizonte 2027: ¿qué esperar?
Que la energía solar alcance el primer puesto mundial como fuente de generación eléctrica es un hecho relevante, pero no definitivo. Su consolidación dependerá de múltiples factores:
Continuidad en políticas públicas favorables a renovables
Avances tecnológicos en eficiencia y almacenamiento
Modernización de las redes eléctricas
Capacidad de equilibrar la intermitencia con soluciones integradas
Aún así, las tendencias observadas —crecimiento sostenido de la fotovoltaica, caída de costes, impulso legislativo y mayor conciencia climática— dibujan un panorama claro: la energía del sol está lista para asumir el liderazgo que durante décadas pareció inalcanzable.






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