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Más de 3.000 incidencias tras los terremotos de Granada movilizan a arquitectos técnicos y bomberos

  • Writer: MANTENTE
    MANTENTE
  • Aug 20
  • 4 min read
terremotos en Granada

Los equipos de emergencia realizan inspecciones en Granada y su área metropolitana para descartar daños estructurales y retirar elementos con riesgo de desprendimiento


Más de 3.000 solicitudes de intervención han sido recibidas por los servicios de emergencia tras los terremotos registrados desde el pasado 15 de agosto en Granada y distintos municipios de su área metropolitana. La sucesión de movimientos sísmicos ha puesto en marcha un amplio dispositivo de inspección en el que participan bomberos, arquitectos técnicos y técnicos municipales, con el objetivo de evaluar el estado de los edificios, identificar posibles daños estructurales y localizar elementos que puedan representar un peligro para la población.


Desde el inicio de las actuaciones, los equipos trabajan de manera coordinada sobre el terreno, priorizando los inmuebles y zonas en las que se han comunicado incidencias. El objetivo inicial es determinar si los movimientos sísmicos han comprometido la estabilidad de los edificios y, posteriormente, revisar aquellos elementos constructivos que puedan haberse desplazado, desprendido o quedado inestables.


Inspecciones en el Zaidín y el área metropolitana de Granada


El dispositivo está prestando especial atención a zonas como el Zaidín, diferentes áreas del centro de Granada y municipios del área metropolitana, entre ellos Ogíjares. Las primeras intervenciones se han concentrado en los inmuebles donde existía una mayor posibilidad de que los daños pudieran afectar a la seguridad de los residentes o a la habitabilidad.


Una vez atendidas las situaciones más urgentes, los técnicos han iniciado un recorrido sistemático por las zonas con mayor número de incidencias. Estas inspecciones permiten comprobar directamente el comportamiento de los edificios y detectar daños que no siempre son comunicados inicialmente a los servicios de emergencia.

La presidenta del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada (COAATGR), María Paz García, explica que la institución activó el 15 de agosto a los profesionales de su grupo de voluntarios especializados en emergencias.


El dispositivo, creado hace 15 años a raíz del terremoto de Lorca, comenzó con unos 20 arquitectos técnicos voluntarios y llegó a alcanzar los 80 profesionales movilizados. Los técnicos trabajan por parejas y, en numerosas actuaciones, acompañados por bomberos. Para registrar las inspecciones y sus resultados utilizan una aplicación móvil que permite centralizar la información obtenida sobre el terreno.


Según García, los equipos están realizando un barrido de las zonas más afectadas, atendiendo tanto las incidencias comunicadas por los servicios de emergencia como aquellas que detectan directamente durante los recorridos.


El riesgo de desprendimientos, una de las principales prioridades


Una de las principales preocupaciones durante esta fase de las inspecciones se encuentra en los elementos que, aunque no formen parte de la estructura principal del edificio, pueden haberse desplazado o quedado en una situación inestable.

Cornisas, revestimientos, tejas, petos y elementos ornamentales son algunos de los componentes que están siendo revisados para determinar si existe riesgo de caída a la vía pública.


La actuación permite, además, ofrecer información a los vecinos sobre el comportamiento de sus inmuebles y reducir la incertidumbre provocada por los daños visibles después de los terremotos.


En el Zaidín, donde se concentra una parte importante de las incidencias, los técnicos están evaluando especialmente edificios antiguos construidos mediante sistemas de muros de carga. En el Albaicín y distintas zonas del centro de Granada, las primeras inspecciones no han identificado, hasta el momento, daños estructurales de especial relevancia.


Los edificios construidos con hormigón también están mostrando, de forma general, un comportamiento favorable frente a los movimientos registrados.

Las inspecciones realizadas hasta ahora apuntan a que buena parte de los daños se concentra en elementos no estructurales, como tabiquerías, revestimientos, falsos techos, cornisas, petos, tejas y otros componentes ornamentales.


Los expertos reclaman actualizar la normativa

sismorresistente


La situación también ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de mejorar la protección de los edificios frente a los terremotos. El doctor ingeniero de la edificación Ignacio Arto, colaborador del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), considera especialmente relevante prestar atención a los elementos situados en fachadas y zonas exteriores.


Según el experto, componentes como balcones, cornisas o fragmentos de fachadas pueden desprenderse desde una determinada altura y provocar daños importantes a los peatones, incluso cuando la estructura principal del edificio no presenta problemas.


Arto considera que las estructuras de los edificios construidos actualmente ofrecen, en términos generales, un elevado nivel de seguridad, pero defiende una actualización de la normativa sismorresistente española.


El especialista recuerda que la normativa actualmente vigente data de 2002 y plantea la conveniencia de aproximarla a los criterios establecidos en el Eurocódigo 8, incorporando los avances y conocimientos desarrollados en las últimas décadas tanto en materia de cálculo como de construcción.


El sureste español ha registrado históricamente terremotos de elevada intensidad, por lo que la prevención requiere, según Arto, combinar la calidad de las construcciones con la formación de los profesionales, la implicación de las administraciones y una adecuada información a la ciudadanía.


Segunda fase: asegurar y retirar elementos peligrosos


Las inspecciones desarrolladas en Granada contemplan una segunda fase una vez descartada la existencia de daños estructurales graves. En ese momento, los equipos se centran en identificar los elementos vulnerables que puedan representar un riesgo de caída a la vía pública.


El jefe de Bomberos de Granada, Gustavo Molino, explica que el procedimiento permite establecer prioridades y garantizar que las actuaciones se desarrollen de forma segura.


Primero, los técnicos determinan si existe daño estructural y valoran su gravedad. Una vez descartado este riesgo, se revisan cornisas, revestimientos, tejas y otros elementos susceptibles de desprenderse. Cuando es necesario, se procede a su retirada o aseguramiento.


Los trabajos continuarán durante las próximas semanas para completar las inspecciones en las áreas afectadas y atender las nuevas incidencias que puedan producirse.


La coordinación entre bomberos, arquitectos técnicos y administraciones municipales resulta clave para centralizar la información, realizar un seguimiento de los edificios revisados y adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de vecinos y viandantes.


Los terremotos de Granada vuelven así a poner de relieve la importancia de la inspección de edificios, la prevención sísmica y el mantenimiento de los elementos constructivos, especialmente en aquellas zonas donde existen inmuebles antiguos y sistemas constructivos más vulnerables frente a los movimientos del terreno.

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